Escuela infantil de Vilaxoan

El jurado destaca el valor arquitectónico de la propuesta que supone una relevante aportación al programa clásico de una escuela infantil a través de la calidad y fluidez de los espacios que genera.


Categoría: 
Premio gallego de arquitectura


ESCOLA INFANTIL VILAXOÁN

Las características formales de la parcela, su orientación, junto a su posición de borde, obligaron a adoptar estrategias dirigidas a completar el tejido urbano consolidado, aliviar la densidad construida y minimizar en lo posible el impacto visual y paisajístico producido por edificios de viviendas cuya morfología y escala contrastan con la villa tradicional y su entorno. Para lograr esa relación más adecuada y amable en el margen del núcleo, el nuevo edificio intenta apoyarse en las preexistencias de una trama que conserva parte de su parcelario original, definido por la sinuosa traza de su viario, que deja espacios de huerta en las traseras de unas edificaciones de volúmenes simples y cubiertas a dos aguas, sin olvidarnos de las naves industriales que también imprimen carácter y definen la identidad de esta villa orientada al trabajo en el mar. Esta lógica y organicidad espacial, junto a la humildad constructiva de sus tipologías arquitectónicas -viviendas marineras y fábricas en desuso-, sirvió como punto de partida para el nuevo edificio, al ofrecer buenas oportunidades para acoger la versatilidad de un programa destinado a la educación integral de los más pequeños.
Partiendo del punto de mayor conexión con la villa, donde se sitúa la entrada de la escuela, un conjunto de volúmenes bien definidos se va quebrando y ondulando siguiendo el desarrollo ascendiente de la Rúa Miramar. La configuración de una nueva topografía, que envuelve buena parte de lo construido a través de una cubierta vegetal, favorece la transición entre los dos grandes espacios abiertos: un jardín al norte, que nos separa de la carretera, y el patio orientado al sur, sobre el que gravita la zona común del edificio, al que se abren las aulas y demás dependencias. La relación interior-patio exterior se resuelve mediante un muro cortina que recorre toda la fachada posterior, configurándose como un gran ámbito polivalente, luminoso y soleado, que posibilita los juegos y las relaciones interpersonales en el interior o al aire libre, dependiendo de las condiciones climáticas de cada momento.
El decidido protagonismo de los espacios abiertos y ajardinados, que condicionan la composición volumétrica y la organización de los espacios interiores, junto a la selección de los materiales que conforman la estructura, envolvente y acabados, con el uso predominante del hormigón, la madera y el aluminio en sus características y apariencias naturales, sin artificios, definen una racionalidad constructiva basada en criterios de sencillez formal, sostenibilidad y eficiencia energética, economía de medios e integración en su territorio.