Escuela infantil Santa Susana

Se trata de una intervención que recupera y pone en valor un edificio modernista en la alameda de Santiago y que el jurado considera un notable ejemplo de intervención en un edificio histórico.
La sensibilidade de la actuación con los valores del propio edificio y del contorno en el que se emplaza se pone de manifesto en las actuaciones de rehabilitación de la arquitectura original, en la creación de los nuevos espacios interiores e incluso en el tratamiento formal y construtivo de las adiciones que se realizan a la edificación primitiva. En estas últimas, sin renunciar el arquitecto a la utilización de un lenguaje contemporáneo, se integra el nuevo volumen de una forma armoniosa coen el existente asumiendo la prevalencia de la edificación primitiva.


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Premio gallego de rehabilitación


ESCUELA INFANTIL SANTA SUSANA

La escuela infantil ocupa un edificio de Antonio Palacios construido en 1908, el “Pabellón de recreo artístico e industrial”, que fue inaugurado coincidiendo con la Exposición Regional Gallega de 1909, de la que formó parte. Los promotores solicitaron al ayuntamiento la cesión por diez años de un solar en el Paseo de la Herradura, y ha llegado hasta nosotros como el único edificio de dicha exposición que se ha conservado sin que ello fuese exactamente así. El arquitecto proyectó una pieza a la manera de la Secession vienesa, más concretamente de Otto Wagner. Un pabellón que, como él mismo señala en la memoria del proyecto, será “ligero, diáfano” y estará “en armonía con su entorno”. El edificio contaba únicamente con dos plantas: sobre el zócalo, ciego únicamente hacia la fachada principal, se ubicaba una amplia sala de fiestas que ocupaba el volumen completo hasta la cubierta. La fachada trasera (sur) es ciega casi en su totalidad. En el centro de ella se dispuso un anexo que servía como pieza de servicio y escalera que conectaba la planta alta (sala de fiestas) con la planta zócalo. El edificio se caracterizaba por la presencia de grandes carpinterías de madera, una cubierta metálica que contaba con un cuerpo central de geometría curva y estatuas sobre pedestales en las esquinas superiores de la edificación y flanqueando el acceso principal.

El encargo de la Conselleria de Política Social de la Xunta de Galicia era muy concreto. Con unos plazos de tiempo muy ajustados y manteniendo el uso de escuela infantil con el mismo programa de seis aulas, dos por cada uno de los niveles, y todos los espacios asociados al mismo, se trataba de acometer una rehabilitación funcional que resolviera la accesibilidad, las cuestiones de seguridad y que mejorara toda la envolvente y las instalaciones con criterios de eficiencia energética. Al mismo tiempo el edificio está catalogado dentro del Plan Especial, con una clasificación de edificio singular y una calificación de equipamiento comunitario sociocultural. En todo caso parecía lógico preguntarse qué es lo que se estaba protegiendo porque, si bien se conservaban buena parte de los elementos singulares de fachada recogidos como caracteres determinantes a preservar, el edificio había perdido la espacialidad original y, en buena medida su volumetría y su composición habían sido alteradas. Aunque dicho programa había provocado estas alteraciones, al mismo tiempo es el que había propiciado que el edificio llegase hasta nosotros. Así, el proyecto pretende reconciliar dicho uso con el edificio original y se optó por establecer un compromiso guiado por una relectura o reinterpretación que explicase los valores espaciales y compositivos del inmueble. Por cuestiones de ahorro energético y sostenibilidad se han aprovechado todas aquellas partes de la estructura que encajaban con la nueva propuesta, manteniendo buena parte de la estructura existente. La nueva cubierta y los petos de fachada se resuelven en zinc, tratándolos como una prolongación de la misma. Se recupera así parte de la materialidad original, corrigiendo la imagen de “cubierta plana” que mostraba tras las reformas y permitiendo la lectura clara de los pedestales que sirvieron de base para las estatuas. Se recortó el forjado de planta segunda retranqueándolo de los cerramientos laterales y la fachada principal. De este modo se consigue mantener el programa y se recupera la lectura de la altura con la que contaba inicialmente la gran sala, liberando las carpinterías que se encontraban divididas y permitiendo vistas cruzadas sin interrupción del forjado a través del edificio en sus esquinas. En relación a la pieza de comunicación vertical, mediante la modificación del plano de cubierta y el nuevo revestimiento de madera termotratada se recupera la autonomía de dicha construcción respecto al volumen principal y se incorporan líneas compositivas que presentan una narración que remite al volumen original de la pieza y su posterior modificación.